museo de historia natural de viena

Descubre el impresionante Museo de Historia Natural de Viena en tu próximo viaje

El NHMW, conocido como el Museo de Historia Natural de Viena en español, es un impresionante espacio cultural ubicado en la capital austriaca.[1]​ Con una extensión de 8.700 metros cuadrados, sus exposiciones abarcan importantes colecciones de historia natural y la página web ofrece una oportunidad para explorar sus instalaciones virtualmente.[2]

Lugares próximos

La Ringstrasse es una famosa avenida de Viena que se extiende por 149 metros. En ella se encuentran importantes y emblemáticos edificios como el Museo de Historia del Arte de Viena, que destaca por su impresionante colección de obras maestras, se encuentra a tan solo 251 metros.

A muy pocos metros se encuentra el majestuoso Parlamento de Austria, que se alza con su imponente arquitectura y su relevante papel en la historia del país. Con 279 metros de distancia se encuentra el Palacio Hofburg de Viena, uno de los más grandes y antiguos palacios de Europa.

A poca distancia de allí, a tan solo 515 metros, se encuentra uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad: la Escuela Española de Equitación de Viena. En ella se puede asistir a emocionantes espectáculos de caballos y disfrutar de su impresionante escenario y decoración.

Explorando las maravillas del Museo Actividades y atracciones imperdibles

Ven a vivir una experiencia inolvidable en el Museo de Historia Natural, donde podrás sumergirte en la diversidad y belleza de la naturaleza. Déjate sorprender por el elegante espacio arquitectónico que realza la historia que se exhibe allí.

Con una superficie de ocho mil metros cuadrados, la exposición del museo se distribuye en diferentes salas históricas. Déjate fascinar por la vista de minerales y piedras, gigantes esqueletos de dinosaurios, hallazgos milenarios, animales disecados y diversos seres vivos que habitan en terrarios y acuarios.

Una visita que no puedes perderte es en familia, especialmente con los más pequeños de la casa. ¡Ellos sacarán el máximo provecho del museo y disfrutarán de una experiencia fascinante!

Conociendo el museo

La mejor colección de Europa en minerales y piedras preciosas se encuentra en la planta baja del museo, junto con exposiciones dedicadas a la escultura prehistórica, la evolución del hombre y hallazgos paleontológicos magníficos.

Entre las piezas más sobresalientes del museo, destaca la Venus de Willendorf, una estatuilla de fertilidad con más de 24.000 años de antigüedad.

Otras maravillas imperdibles incluyen la vaca marina de Steller, una criatura extinta hace más de dos siglos, y los enormes esqueletos de dinosaurios.

Lo más destacable

¿Sabías que en el otro lado de la Plaza de María Teresa se encuentra una auténtica réplica del Museo de Historia del Arte? Este majestuoso edificio, de estilo neorrenacentista, es una verdadera obra de arte en sí mismo.

No puedes perderte las exquisitas decoraciones y preciosos frescos que adornan este edificio. ¡Son una maravilla para los ojos!

Pero eso no es todo, ¿sabes cuál es una de las piezas clave de este museo? El topacio gigante, una impresionante gema que se encuentra en su interior. Además, no puedes dejar de admirar las otras gemas y el ramo de flores de piedras preciosas que la emperatriz María Teresa encargó como regalo para su esposo. ¡Son realmente impresionantes!

Recomendamos

Vive la fascinante experiencia del mundo de los dinosaurios en la sala 10 del museo. Allí podrás maravillarte con los esqueletos de diplodocus, allosaurus e iguanodón, mientras un pteranodón a escala real de 7 metros de envergadura parece surcar los cielos. La historia natural se convierte en un atractivo para todos, incluso para los más pequeños, que podrán aprender mucho en esta sala.

Descubierta en 1908 por un equipo de arqueólogos en la localidad de Willendorf, esta pequeña figura sigue encerrando innumerables misterios con sus 29.500 años de antigüedad. Algunos la consideran una diosa de la fertilidad, pero lo único cierto es que esta figurita pertenece al paleolítico.



Las salas 1 a 5, dedicadas a meteoritos y piedras preciosas, deslumbran a los visitantes con la belleza de la naturaleza en toda su esplendor. Allí se pueden admirar objetos exóticos como cristales, cuarzo, moscovita estrella, turquesas y esmeraldas. Además, en la sala de meteoritos más grande y antigua del mundo, con más de 1100 piezas expuestas, se encuentran meteoritos procedentes de Marte y de la Luna, e incluso rocas lunares auténticas. Sin duda, una visita que vale la pena.

El edificioeditar

El Museo Imperial de Historia Natural, inaugurado en 1889, es un palacio que alberga diversas colecciones. Su edificio ha sido ampliado en varias ocasiones para dar cabida a las crecientes adquisiciones. Incluso se han trasladado colecciones de edificios aún más antiguos, como la Biblioteca Nacional de Austria, que antes albergaba el Gabinete de Zoología.

El museo es una obra de arte en sí mismo, gracias a su impresionante arquitectura, decoración detallada, mobiliario y piezas preciosas exhibidas. Este conjunto de elementos lo convierten en un artefacto histórico que vale la pena preservar.

Exposicióneditar

La planta superior del museo (Hochparterre) alberga una fascinante exposición de minerales, gemas, meteoritos, dinosaurios, fósiles y arte prehistórico. Esta sección cuenta con una amplia muestra de la colección de minerales más grande del mundo, que incluye piezas originarias de colecciones del Renacimiento. Algunos de los tesoros más destacados son la Venus de Willendorf, un esqueleto de Diplodocus, un topacio de 117 kg y la impresionante colección de joyas regalada por María Teresa I de Austria a su esposo.

En la planta baja, se puede apreciar una fascinante variedad de animales, desde protozoos hasta mamíferos altamente evolucionados. Esta colección, que cuenta con más de 200 años de historia, es de gran interés tanto para la ciencia como para la taxidermia, ya que incluye objetos que se empezaron a coleccionar hace dos siglos. Entre las especies expuestas, se pueden encontrar algunas que ya se han extinguido o están en peligro de extinción.

También te puede interesar

En el Museo Albertina de Viena podemos encontrar las obras de algunos de los artistas más destacados de la historia del arte como Monet, Renoir, Cezanne, Matisse, Miró y Picasso. Se trata de uno de los museos de arte más reconocidos en Europa con una colección impresionante.

Las obras de estos famosos maestros del arte se pueden disfrutar en el Museo Albertina de Viena, un lugar que atrae a multitud de visitantes de todo el mundo. La riqueza y diversidad de su colección lo convierten en un referente artístico en el continente europeo.

Con sus impactantes exposiciones, el Museo Albertina de Viena permite a los amantes del arte sumergirse en un ambiente único y contemplar de cerca las creaciones de Monet, Renoir, Cezanne, Matisse, Miró y Picasso. Una oportunidad imperdible para admirar y comprender la genialidad de estos artistas de renombre mundial.

Historiaeditar

El majestuoso edificio del museo fue inaugurado en 1889, al mismo tiempo que el Museo de Historia del Arte. Ubicados frente a frente en la Plaza de María Teresa, ambos museos comparten una construcción exterior idéntica. Sin embargo, el objetivo principal del museo fue albergar la impresionante colección de los Habsburgo, dando un sentido de importancia y relevancia al edificio.

Ambas estructuras fueron erigidas entre 1872 y 1891 en la Ringstraße, siguiendo el diseño creado por Gottfried Semper y Karl Freiherr von Hasenauer.

Las extensas colecciones de insectos tienen su origen en 1793, cuando Francisco I de Austria adquirió las colecciones científicas de Joseph Natterer, padre del posterior zoólogo Johann Natterer. En 1806, el museo agregó a su colección una variedad de insectos europeos recolectados por Johann Carl Megerle von Mühlfeld, quien se convirtió en el primer curator de esta sección. Además, Megerle organizó la compra de la colección Gundian de mariposas europeas. A pesar de que estas antiguas colecciones junto con los especímenes de Megerle fueron destruidas en un incendio en octubre de 1848 en Hofburg, gracias al viaje de Johann Natterer a Brasil (1817-1835), las colecciones experimentaron una gran mejora y crecimiento.

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