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Investigación Invasión musulmana y ocupación rápida en la Península Ibérica causas y contexto histórico

A medida que los musulmanes avanzaban velozmente por el norte de África, la monarquía visigoda se encontraba en medio de una crisis interna. Este desastre se debió en parte a la fragmentación y debilidad del poder político, producto de la prefeudalización, así como a los continuos conflictos por la sucesión al trono en una monarquía electiva. Por consiguiente, en el momento de la invasión, se encontraban enfrentados el monarca recién elegido, Rodrigo, y los hijos de su predecesor, Witiza, siendo estos últimos los que propiciaron la entrada de los musulmanes a la península como mercenarios. Como consecuencia, la conquista musulmana fue una celeridad sin precedentes, con todas las regiones de la península bajo su control en el año 715, a excepción de la franja norte.

Recorrido interactivo de la ocupación islámica en la Península Ibérica

Coge «desde la imagen inferior» el botón hacia la derecha para examinar cómo las conquistas musulmanas fueron avanzando en la Península Ibérica al comienzo del siglo VIII.

Puedes hacer un seguimiento de la progresión de los territorios conquistados por los musulmanes en la Península Ibérica moviendo el botón hacia la derecha en la parte inferior de la imagen.

Contextoeditar

Las primeras conquistas musulmanas fueron rápidas y exitosas en gran parte de los territorios dominados. Sin embargo, la conquista del actual Magreb supuso una excepción, ya que tomó treinta años para ser completada. En cambio, en otros puntos del mapa, como la península arábiga, Siria, Egipto, Tripolitania y Cirenaica, Mesopotamia y Persia, la acción de los conquistadores musulmanes fue más veloz, tardando en promedio de cinco a seis años para ser completada.

Este proceso de conquista del reino visigodo fue muy extenso y complejo, con múltiples campañas, refuerzos militares y pactos con núcleos resistentes. Existen diversos factores que explican esta dificultad: por un lado, las fuerzas musulmanas eran escasas y debían enfrentarse a los numerosos levantamientos de los visigodos. Por otro lado, el terreno montañoso y difícil de la península ibérica añadía un desafío adicional a la tarea. Además, el establecimiento previo del reino visigodo en esta región supuso una fuerte base de resistencia para los conquistadores, que debían enfrentarse a una sociedad arraigada en el territorio.

A pesar de estos obstáculos, varios elementos jugaron a favor de los conquistadores musulmanes. La centralización política del reino era muy débil, y los constantes levantamientos de esclavos fugitivos suponían una amenaza constante para la estabilidad del reino. Además, durante el reinado de Witiza, la hacienda real se empobreció y el poder del rey se debilitó en comparación con los nobles, facilitando la acción de los invasores. Además, la densa red de calzadas romanas que aún existía en la península facilitó los desplazamientos del ejército musulmán, acelerando su avance y conquista del territorio.

Debate historiográficoeditar

El debate sobre la conquista musulmana
Alrededor de la conquista musulmana se ha generado un debate historiográfico, que ha enfrentado diferentes interpretaciones del proceso. Esto se debe a las inconsistencias presentes en la información de las principales fuentes disponibles, como:
  • Las interpretaciones más fieles a estos relatos, que han sido cuestionadas por historiadores como Thomas F. Glick.
  • Según Ignacio Olagüe, la invasión del siglo VIII fue un mito, teoría compartida por Emilio González Ferrín en su obra "Historia general de Al-Andalus".
  • Sin embargo, estas hipótesis no cuentan con un apoyo significativo en la historiografía actual, y en 1974 Pierre Guichard señalaba la paradoja de negar la invasión.
Según la filóloga Anne Cenname, ver la islamización de al-Ándalus como resultado de una invasión árabe no es suficiente para entender la complejidad de los cambios culturales. La gradual conversión a la fe islámica y la adopción de la lengua y el alfabeto árabe en gran parte de la península ibérica no pueden explicarse solo por la invasión y el dominio árabe. De hecho, el dominio árabe se basó en acuerdos...

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Antecedenteseditar

El Califato omeya tenía la ambiciosa meta de conquistar Hispania, un plan que venía gestándose desde la toma de Marruecos por Uqba ibn Nafi a finales de 670. Es más, se tiene registro de una primera incursión en las costas levantinas durante el reinado de Ervigio en 687.

Los musulmanes continuaron su expansión, conquistando gradualmente todo el norte de África, incluyendo los reinos cristiano-bereberes. Sin embargo, tras los primeros triunfos, una rebelión bereber expulsó a los conquistadores hasta Libia, tomando su nueva capital de Ifriquiya, Qairuán. En respuesta, los musulmanes lanzaron campañas sucesivas para recuperar estas tierras, incluyendo los puertos fortificados que seguían bajo el dominio bizantino. Uno de estos puertos, Cartago, fue arrasado en 697, a pesar de la ayuda de una flota bizantina. Aún así, les tomó ocho años más someter al resto del norte de África, culminando en la toma de Tánger en 705.

Fuenteseditar

Los documentos escritos por musulmanes son de un período posterior. Dos de las fuentes más antiguas que se tienen certeza de ellas y que hablan de la Conquista de la Península Ibérica son el Ta'rij (Historia) escrito por Ibn Habib (que murió alrededor del año 853) y el Futuh Misr (Conquista de Egipto) del historiador egipcio Ibn Abd al-Hakam, quién falleció en 871. Ambos textos fueron redactados ciento cincuenta años después de la conquista.

Por otro lado, los textos escritos en latín son escasos, pero son más cercanos en el tiempo a los acontecimientos. El texto más importante y famoso es la Crónica mozárabe de 754, escrita unos pocos años después de la conquista por un cristiano que vivía bajo el dominio de los gobernantes musulmanes de Córdoba.[5]​

En el siglo XI, Ibn Hazm fue el único autor que nos proporcionó información sobre los grupos tribales que migraron a al-Andalus durante la época de la conquista.[6]​

Fases de la conquistaeditar

Según diversas fuentes, Musa ibn Nusayr, gobernador de Ifriqiya, bajo la autoridad del walí de Egipto, dio órdenes a su lugarteniente Táriq ibn Ziyad para iniciar la conquista. Táriq, quien era bereber y había sido liberado por Musa, tenía una relación de dependencia con una tribu musulmana. Sin embargo, existen teorías que sugieren que Musa no estaba enterado de los planes de Táriq y que este actuó por su propia cuenta, siendo respaldado por Musa una vez que logró la victoria.
Ya sea siguiendo órdenes o tomando la iniciativa, Táriq ibn Ziyad desembarcó a comienzos del año 711, en el inicio de la primavera, en la bahía de Algeciras (conocida en esa época como Iulia Traducta). Contaba con un ejército de aproximadamente 7000 hombres, en su mayoría bereberes recientemente sometidos, además de soldados cristianos provenientes del norte de África (según las fuentes musulmanas, la cifra podría estar entre 1700 y 12 000 hombres, aunque se considera que 7000 es un número medianamente confiable, citado con frecuencia en la historiografía). Mientras tanto, Táriq estableció su campamento en el peñón de Gibraltar (nombre que se deriva de su nombre, Ŷebel at-Tariq, que significa "Montaña de Táriq”), una ubicación estratégica por su altura y facilidad para resguardarse, y así fue recibiendo...
Táriq supo aprovechar militarmente que el conde de la Bética se encontrara ausente, junto a Rodrigo, en una campaña en el norte, aparentemente contra los vascones. El rey acostumbraba llevar a los condes del reino a sus campañas por dos razones principales: para contar con sus recursos humanos y formar un ejército, y para evitar una posible rebelión mientras él se encontraba en batalla en otras tierras. En años anteriores, ya habían habido incursiones militares musulmanas hacia algunas ciudades del sur, sin embargo, habían sido rechazadas o los invasores se retiraron luego de obtener suficiente botín. Por lo tanto, la llegada de Táriq y su ejército fue vista como una nueva invasión...

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